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Los musculos.

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Las vértebras se mantienen alineadas gracias a los ligamentos y los músculos.
Los ligamentos son verdaderas cuerdas que sujetan las vértebras en su lugar.
Cuando un ligamento se lesiona, se habla de “esguince”. También los músculos
contribuyen a mantener sujetas las vértebras y, al contraerse, permiten que la
columna se mueva. Diversos reflejos nerviosos permiten coordinar la contracción
de los músculos de la columna para que el individuo pueda adoptar distintas
posturas y movimientos manteniendo el equilibrio y sin caerse. De hecho, la
musculatura de la columna se contrae en muchos movimientos en los que no
participa directamente, pero en los que es necesario que compense el
desequilibrio que causan. De ahí que mantener una postura de ese tipo cierto
tiempo, especialmente sin apoyar la espalda, suponga un esfuerzo importante para
la musculatura de la columna y pueda conllevar su contractura. Pero la
musculatura de la espalda es muy potente y la columna vertebral una estructura
muy resistente. Si la musculatura se mantiene activa y entrenada, puede soportar
sin problemas muchos esfuerzos y sobrecargas.
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Los principales grupos musculares que participan en la estática de la columna
vertebral y permiten su movilidad son el psoas, los glúteos, los músculos
paravertebrales y los abdominales. Estos grupos musculares se coordinan entre sí
manteniendo la columna estable en distintas posturas, del mismo modo que lo
hacen las cuerdas opuestas que sujetan el mástil de un barco.
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