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  Recomendaciones al atender a los niños
  8.1 Cuando tenga que coger al niño de la cuna, piense en él como un peso adorable pero potencialmente peligroso para su columna. Cárguelo cumpliendo las normas expuestas el capítulo 6. La manera más aconsejable es la «carga diagonal», partiendo desde la postura de pie con las rodillas flexionadas y no desde la de rodillas: colóquese junto a una esquina de la cuna (por ejemplo, la esquina izquierda), con el pie derecho atrasado y el izquierdo considerablemente adelantado. Flexione las rodillas, cargue al niño y estire las piernas para incorporarse. Otra alternativa es apoyar el brazo izquierdo en el extremo opuesto al que toca su pie derecho, cargar al niño con el brazo derecho hasta colocarlo contra su cuerpo, apoyar entonces su peso en el pie izquierdo dejando de apoyar la mano izquierda y estirar las piernas para incorporarse. Una vez tenga cargado al niño, manténgalo centrado y lo más cerca posible del cuerpo. (Fig.27)   
 

8.2 Para introducir o sacar el niño de la bañera, póngase de pie junto a la bañera con el niño en brazos, pegado al centro de su cuerpo a la altura del pecho y cuello. Separe ligeramente una pierna y retrásela. Apoye la rodilla de la en el suelo y los codos en el borde de la bañera. Sujete al niño con un brazo, apoye el otro en el extremo opuesto de la bañera y deposítelo lentamente en el agua. Para sacarlo del agua, repita la operación al revés. (Fig.28)
 

8.3 Al enseñar a andar al niño, no lo guíe desde detrás, cogiéndole las manos con los brazos del niño estirados por encima de su cabeza, pues eso le obligaría a mantenerse inclinada en equilibrio inestable, lo que sería perjudicial para su columna, y también es incómodo para el niño. Si alguna vez quiere guiarlo, póngase de frente al niño, separe ligeramente las piernas y retrase un pie, y flexione las rodillas sus codos se apoyen sobre ellas. En esa postura, coja las manos del niño y guíelo de forma que él andará hacia delante y usted hacia atrás, con las rodillas flexionadas. Probablemente la musculatura de sus piernas se canse con rapidez por el esfuerzo, pero eso es mejor para su columna. (Fig.29)

 

8.4 Para pasear al niño, use un carrito si el niño no puede andar. Tanto para su columna como para el desarrollo del niño es mejor que si el niño puede andar, lo haga. Si alguna vez quiere cargarlo, hágalo lo más cerca posible de su cuerpo y centrado (ver capítulo 6), cargándolo «a camello» una mochila en la espalda. Otra opción si lo carga poco tiempo, es colocarlo en flanco, apoyándolo sobre el hueso de la cadera, si bien debe cambiarlo de uno a otro lado con frecuencia. En todo caso, cuando el niño puede andar debe hacerlo. Cargarlo siempre que él lo desea por capricho es, además de una amenaza para su columna, un problema educativo. (Fig.30) 

 

 

8.5 Al llevar los libros al colegio, intente conseguir que los niños utilicen una mochila cómoda, de anchos tirantes y que la usen correctamente, repartiendo el peso entre sus dos hombros en vez de utilizarla como una cartera de mano o una bandolera. (Fig.31)

 

 

 

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