Dolor de cóccix en la mujer: una molestia frecuente que tiene tratamiento

Comparte esta página:

El dolor de cóccix, conocido médicamente como coxigodinia, es una causa relativamente frecuente de dolor al sentarse y afecta con mucha mayor frecuencia a las mujeres que a los hombres. Aunque durante años se consideró un problema poco importante o incluso de origen psicológico, hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, existe una causa anatómica o funcional identificable y que un diagnóstico adecuado permite ofrecer tratamientos eficaces.

¿Qué es el cóccix?

El cóccix es el pequeño hueso situado al final de la columna vertebral. Está formado por entre tres y cinco vértebras fusionadas y sirve como punto de inserción para numerosos ligamentos, músculos del suelo pélvico y tendones. Aunque soporta poco peso al caminar, sí participa en la distribución de las cargas cuando nos sentamos, especialmente cuando nos inclinamos hacia atrás.

¿Por qué es más frecuente en la mujer?

Las mujeres presentan una incidencia de coxigodinia entre tres y cinco veces superior a la de los hombres. Existen varias razones que explican esta diferencia:

  • La pelvis femenina es más ancha y modifica el reparto de las cargas durante la sedestación.
  • El embarazo y el parto pueden provocar lesiones de los ligamentos o incluso pequeñas luxaciones del cóccix.
  • Algunas mujeres presentan una mayor movilidad de la articulación sacrococcígea.
  • Las alteraciones del suelo pélvico pueden contribuir a mantener el dolor.

Además, determinadas variantes anatómicas, como un cóccix muy curvado hacia delante o en forma de «gancho», aumentan el riesgo de desarrollar dolor.

¿Cuáles son las causas?

Las causas más frecuentes incluyen:

  • Caídas sobre los glúteos
  • Microtraumatismos repetidos por permanecer muchas horas sentado
  • Parto vaginal difícil
  • Hipermovilidad o luxación del cóccix
  • Degeneración de las articulaciones entre los segmentos coccígeos
  • Espasmo de la musculatura del suelo pélvico

En un pequeño porcentaje de pacientes el dolor puede deberse a infecciones, tumores o enfermedades inflamatorias, por lo que una valoración médica siempre es recomendable cuando el dolor persiste.

¿Cómo se manifiesta?

El síntoma característico es un dolor localizado justo sobre el cóccix que aumenta al:

  • Sentarse, especialmente sobre superficies duras
  • Levantarse después de permanecer sentado
  • Inclinarse hacia atrás
  • En ocasiones, durante las relaciones sexuales o la defecación

Muchos pacientes son capaces de señalar con un dedo el punto exacto donde aparece el dolor.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con una exploración física cuidadosa. La palpación del cóccix suele reproducir el dolor característico.

Las radiografías simples permiten valorar la forma del cóccix y descartar fracturas. Cuando se sospecha una movilidad anormal, las radiografías dinámicas sentado y de pie son especialmente útiles, ya que pueden demostrar una hipermovilidad o una subluxación que no se aprecia en una resonancia realizada tumbado.

La resonancia magnética ayuda a identificar inflamación, edema óseo, fracturas ocultas o lesiones poco frecuentes.

¿Cuál es el tratamiento?

La buena noticia es que la mayoría de los pacientes mejoran sin cirugía.

El tratamiento inicial incluye:

  • Evitar permanecer sentado durante largos periodos
  • Utilizar cojines específicos que descarguen el cóccix
  • Realizar ejercicios dirigidos
  • Fisioterapia especializada, especialmente útil en mujeres con alteraciones del suelo pélvico

Los antiinflamatorios o analgésicos pueden aliviar el dolor durante las fases más intensas. Cuando el dolor persiste durante varios meses, las infiltraciones guiadas por imagen sobre la articulación sacrococcígea o sobre el ganglio impar ofrecen buenos resultados en muchos pacientes.

La cirugía (coccigectomía) queda reservada para un número muy reducido de casos en los que existe una alteración anatómica claramente demostrada y han fracasado todos los tratamientos conservadores.

Un mensaje de tranquilidad

El dolor de cóccix puede limitar actividades tan cotidianas como conducir, trabajar o disfrutar de una comida sentado. Sin embargo, hoy sabemos que no debe considerarse un problema «sin solución». Un diagnóstico preciso, basado en la exploración clínica y las pruebas adecuadas, permite identificar la causa en la mayoría de los casos y aplicar tratamientos con una elevada probabilidad de mejoría.

Bibliografía

  • Fogel GR, Cunningham PY, Esses SI. Coccygodynia: evaluation and management. J Am Acad Orthop Surg. 2004.
  • Maigne JY, Doursounian L, Chatellier G. Causes and mechanisms of common coccydynia. Spine. 2000.
  • Wray CC, Easom S, Hoskinson J. Coccydynia: aetiology and treatment. J Bone Joint Surg Br. 1991.
  • Nathan ST, Fisher BE, Roberts CS. Coccydynia: a review of pathoanatomy, aetiology, treatment and outcome. J Bone Joint Surg Br. 2010.
  • Patel R, Appannagari A, Whang PG. Coccydynia. Curr Rev Musculoskelet Med. 2008.

Últimas noticias