Artículo elaborado por el Dr. Reidel Rey Hernández, Traumatología — Hospital Quirónsalud Palmaplanas.
El dolor de espalda en personas mayores es uno de los problemas de salud más frecuentes en esta etapa de la vida. El Dr. Reidel Rey Hernández, miembro del equipo de Traumatología y responsable asistencial de la Unidad de Accidentes de Tráfico del Hospital Quirónsalud Palmaplanas, nos explica sus causas, factores de riesgo y las estrategias más eficaces para prevenirlo y tratarlo.

¿Cuántas personas mayores sufren dolor de espalda?
Se estima que entre el 25% y el 50% de los adultos de más de 65 años presentan dolor lumbar o dorsal de forma recurrente, y su prevalencia aumenta con la edad. El envejecimiento de la población convierte este problema en un importante reto sanitario y social.
¿Por qué duele la espalda con la edad?
Tradicionalmente se ha atribuido el dolor de espalda en los ancianos al desgaste de la columna vertebral. Sin embargo, la investigación moderna ha demostrado que la relación entre las alteraciones observadas en las pruebas de imagen y el dolor no siempre es directa. Hallazgos como artrosis, protrusiones discales o estenosis lumbar son muy frecuentes incluso en personas mayores sin síntomas.
El dolor de espalda en esta etapa de la vida suele tener un origen multifactorial. A los cambios propios del envejecimiento se suman:
Pérdida de masa muscular (sarcopenia)
Sedentarismo
Osteoporosis
Enfermedades crónicas
Obesidad
Fragilidad
Factores psicológicos como el miedo al movimiento o la depresión
El ejercicio físico, la mejor medicina
Uno de los aspectos más importantes es que el dolor de espalda no debe considerarse una consecuencia inevitable de la edad. Numerosos estudios muestran que mantenerse físicamente activo es una de las medidas más eficaces para prevenirlo y tratarlo.
Los programas de ejercicio terapéutico que combinan:
Fortalecimiento muscular
Entrenamiento del equilibrio
Movilidad
Actividad aeróbica
…consiguen reducir el dolor y mejorar la capacidad funcional. Además, la actividad física regular disminuye el riesgo de caídas, mejora la autonomía y favorece la calidad de vida.
Caminar, realizar ejercicios de fuerza adaptados y participar en programas supervisados son estrategias respaldadas por las principales guías clínicas internacionales.
Tratamiento farmacológico: con precaución
En cuanto a la medicación, debe utilizarse con prudencia. Las personas mayores presentan un mayor riesgo de efectos adversos relacionados con antiinflamatorios, opioides y otros analgésicos. Por ello, las recomendaciones actuales priorizan las intervenciones no farmacológicas, reservando la medicación para situaciones concretas y durante el menor tiempo posible.
Señales de alarma: cuándo consultar con urgencia
Es fundamental descartar causas específicas potencialmente graves. Deben vigilarse los siguientes síntomas de alarma:
Pérdida de peso inexplicada
Fiebre
Dolor nocturno intenso
Déficits neurológicos
Estos síntomas pueden indicar fracturas vertebrales por osteoporosis, infecciones, tumores o enfermedades inflamatorias que requieren atención médica inmediata.
El dolor de espalda en personas mayores es frecuente, pero no debe aceptarse como algo inevitable. La evidencia científica actual apoya un enfoque basado en el ejercicio, la educación sanitaria y el mantenimiento de la autonomía funcional.
Bibliografía
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