¿Es realmente malo crujirse las articulaciones?

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Desde hace años, una de las advertencias más comunes en el ámbito familiar es: «Deja de crujirte los dedos o te dará artritis». Este mensaje, aunque bienintencionado, carece de respaldo científico. La evidencia actual indica que el hábito de chasquear las articulaciones es, en términos generales, inofensivo.

¿Por qué suenan las articulaciones al crujirlas?

El sonido característico no es el roce de huesos ni el desgaste del cartílago, como sugiere la creencia popular. Se trata de un proceso físico denominado cavitación o tribonucleación.

Nuestras articulaciones están protegidas por una cápsula que contiene líquido sinovial, el encargado de lubricar el movimiento. Cuando estiramos o flexionamos el dedo, el espacio dentro de la cápsula aumenta y provoca una caída repentina de la presión interna. Ese vacío obliga a los gases disueltos en el líquido —principalmente nitrógeno— a agruparse y formar burbujas que, al colapsar o liberarse, producen el característico crack.

La razón por la que no podemos repetir el proceso de inmediato es que el gas necesita un periodo de reposo —habitualmente entre 15 y 30 minutos— para disolverse de nuevo en el líquido sinovial.

¿Crujirse los dedos provoca artritis?

No. Las investigaciones disponibles no han encontrado correlación significativa entre el hábito de crujirse las articulaciones y la incidencia de artrosis o artritis.

¿Cuándo sí debemos preocuparnos?

Aunque la cavitación en sí misma no es perjudicial, existen matices importantes a tener en cuenta:

  • Si hay dolor: Un chasquido acompañado de dolor, inflamación, enrojecimiento o sensación de inestabilidad puede ser síntoma de una lesión ligamentosa o desgaste articular. En ese caso, es fundamental acudir a un especialista.
  • Si se aplica fuerza excesiva: Forzar las articulaciones de forma recurrente puede irritar los tejidos blandos circundantes, como tendones y ligamentos.
  • En zonas críticas como el cuello o la espalda: Una manipulación brusca en estas áreas podría comprometer estructuras nerviosas o vertebrales, por lo que los especialistas recomiendan evitarla.

Conclusión

Si te crujís las articulaciones ocasionalmente y no experimentas molestias, puedes estar tranquilo: no estás dañando tus articulaciones. La ciencia, en este caso, te da la razón frente a la creencia popular.


Bibliografía

Castellanos, J., & Axelrod, D. (1990). Effect of habitual knuckle cracking on hand function. Annals of the Rheumatic Diseases.

Unger, D. L. (1998). Does knuckle cracking lead to arthritis of the fingers? Arthritis & Rheumatism.

Kawchuk, G. N., et al. (2015). Real-Time Visualization of Joint Cavitation. PLOS ONE.

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