Lumbalgia en el Personal de Limpieza Hotelero («Kellys»)

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La lumbalgia, o dolor en la zona baja de la espalda, es uno de los trastornos musculoesqueléticos más frecuentes en el colectivo del personal de limpieza hotelero, popularmente conocido como «Kellys». Se trata de un problema de salud laboral que tiene repercusiones no solo físicas, sino también económicas y sociales, dado que puede provocar ausencias prolongadas y, en algunos casos, incapacidad permanente.

Causas y factores de riesgo

La labor del personal de limpieza hotelero implica una elevada demanda física: hacer y deshacer camas, levantar y mover colchones, arrastrar carros de limpieza, limpiar baños y superficies, y realizar tareas repetitivas en posturas forzadas. La flexión y rotación del tronco, junto con la manipulación de cargas y los movimientos repetitivos, generan una carga mecánica considerable sobre la zona lumbar.

A estas exigencias biomecánicas se suman factores organizativos como jornadas largas, alto número de habitaciones asignadas, falta de pausas suficientes y presión por cumplir tiempos. El entorno psicosocial también contribuye: el trabajo intensificado, el bajo control sobre la organización de la tarea y la precariedad contractual son factores que, según la literatura científica, incrementan el riesgo de desarrollar o agravar el dolor lumbar.

Magnitud del problema

Estudios epidemiológicos en el sector hotelero han mostrado que la lumbalgia es el trastorno musculoesquelético más reportado por el personal de limpieza. Diversas investigaciones señalan que entre un 40% y un 60% de estas personas trabajadoras experimenta dolor lumbar en un periodo de 12 meses, y que una proporción relevante presenta dolor crónico o recurrente. Estas cifras superan las observadas en muchas otras ocupaciones del sector servicios, lo que confirma el carácter especialmente lesivo de esta actividad.

Evidencia sobre intervenciones preventivas

Las intervenciones más eficaces identificadas por la evidencia científica son aquellas que combinan cambios técnicos, organizativos y formativos.

1. Mejoras ergonómicas

La introducción de camas elevables o con mecanismos para facilitar el cambio de sábanas, el uso de herramientas con mangos extensibles para limpiar superficies, y carros de limpieza con diseño ergonómico reducen la necesidad de flexionar o torcer la espalda. Estudios de campo han mostrado que estas medidas disminuyen las cargas físicas sobre la columna lumbar y reducen la incidencia de dolor.

2. Organización del trabajo

Limitar el número de habitaciones asignadas por turno, establecer tiempos mínimos por habitación y garantizar pausas efectivas son estrategias que reducen la fatiga y la sobrecarga mecánica. La evidencia sugiere que los cambios organizativos son tan importantes como las mejoras técnicas.

3. Formación

La capacitación en técnicas seguras de manipulación de cargas y mecánica corporal ayuda al personal a identificar y aplicar posturas menos lesivas. No obstante, la formación aislada tiene un efecto limitado si no va acompañada de mejoras ergonómicas y organizativas.

4. Intervenciones multifactoriales

Los programas de prevención que combinan todos estos elementos y cuentan con la participación activa del personal trabajador son los que muestran mejores resultados a medio y largo plazo.

Reconocimiento y derechos laborales

En los últimos años, las «Kellys» han visibilizado las condiciones laborales que favorecen la aparición de lumbalgia y han reclamado medidas preventivas, así como el reconocimiento de determinadas lesiones como enfermedades profesionales. La investigación respalda que existe una relación causal clara entre las tareas típicas de este puesto y la lumbalgia, lo que justifica la necesidad de políticas preventivas específicas y su posible inclusión en listados oficiales de enfermedades profesionales.


La lumbalgia en el personal de limpieza hotelero es un problema de salud laboral prevenible, siempre que se actúe sobre las causas físicas y organizativas que lo originan. La evidencia indica que las estrategias más efectivas combinan mejoras técnicas, cambios en la organización del trabajo y formación práctica, con un enfoque participativo. Implementar estas medidas no solo protege la salud del personal trabajador, sino que también mejora la sostenibilidad y calidad del servicio en el sector hotelero.

Referencias bibliográficas

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