¿Por qué mejora mi dolor de espalda al caminar?

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Como dicen que un buen ejemplo vale más que mil palabras, os comentaré una visita médica que realicé a un paciente, varón de 51 años, hace 2 días y que demuestra claramente la necesidad de seguir rompiendo las creencias erróneas anticuadas sobre las dolencias de espalda.

En concreto, este paciente tenía una lumbalgia crónica desde hacía 4 años y en la resonancia magnética aportada se veían signos de artrosis vertebral lumbar y una hernia discal L4-L5; le habían comentado que no se podía operar y que debía tomar medicamentos analgésicos y antiinflamatorios para controlar su afección. Sin embargo, lamentablemente, como ocurre en muchas ocasiones, el dolor se hacía resistente a los fármacos que no conseguían reducir su intensidad. Durante la visita el paciente durante la visita, con sorpresa, que no entiende por qué su dolor desaparece al caminar durante un buen rato (30-60 minutos) y que tiene miedo que eso perjudique su espalda.

La realidad es que el sedentarismo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda y el reposo en cama el riesgo de que este dolor se prolongue por más tiempo y reaparezca más fácilmente. A la inversa, estar físicamente activo y no ser sedentario disminuye el riesgo de padecer dolor de espalda. Además, si el dolor aparece, mantener el mayor grado posible de actividad física ha demostrado acortar su duración y reducir el riesgo de que reaparezca. Por eso, simplemente caminar cada día 30-60 minutos ya genera un efecto positivo sobre la salud de la espalda. Así pues, tomad buena nota.

Caminar: una estrategia efectiva para prevenir el dolor lumbar

Vamos más allá desde la evidencia científica. Un estudio publicado en The Lancet ha revelado que caminar regularmente puede reducir significativamente la recurrencia del dolor lumbar. Este hallazgo es crucial, ya que el dolor lumbar es una de las principales causas de discapacidad en el mundo.

¿En qué consistió el estudio?

Investigadores australianos realizaron un ensayo clínico con 701 adultos que se habían recuperado recientemente de un episodio de lumbalgia. Los participantes fueron divididos en dos grupos:

  • Grupo de intervención: recibió un programa personalizado de caminatas supervisadas por fisioterapeutas durante seis meses, con el objetivo de caminar al menos 30 minutos cinco veces por semana.
  • Grupo de control: no recibió ninguna intervención específica.

Los principales hallazgos fueron:

Reducción del dolor: El grupo que caminó regularmente tuvo un 28% menos de probabilidades de sufrir una recurrencia de dolor lumbar incapacitante y un 43% menos de recurrencias que requirieran atención médica.
Más tiempo sin dolor: La mediana de días sin dolor en el grupo de caminatas fue 208 días, en comparación con 112 días en el grupo de control.
Rentabilidad: La intervención fue rentable, ya que redujo la necesidad de atención médica y ausencias laborales.

¿Por qué caminar ayuda al dolor lumbar?

Caminar mejora la circulación sanguínea, fortalece los músculos estabilizadores de la columna y promueve el bienestar general. Además, es una actividad accesible y segura para la mayoría de las personas.

Este estudio demuestra que un programa estructurado de caminatas puede ser una estrategia efectiva y de bajo costo para prevenir la recurrencia del dolor lumbar. Sin embargo, los expertos recomiendan combinarlo con ejercicios de fortalecimiento y movilidad para obtener mejores resultados.

Ferreira, P. H., et al. (2024). Effectiveness of walking intervention for prevention of low back pain recurrence: a randomised controlled trial. The Lancet

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