Durante mucho tiempo se difundió la idea de que «girar la espalda baja es peligroso». En contraste, también se popularizaron rutinas que promueven torsiones lumbares intensas para «alinear» o «liberar» la columna. La evidencia científica actual muestra que ambas posturas son simplificaciones y que el dolor lumbar asociado a la rotación depende más del contexto biomecánico y de factores individuales que del movimiento en sí mismo.
La capacidad de rotación de la columna lumbar
La columna lumbar sí tiene capacidad de rotación, aunque es limitada en comparación con la columna torácica. Esto se debe a la orientación de las articulaciones facetarias lumbares, diseñadas principalmente para permitir flexión y extensión, mientras restringen parte del giro axial. Cuando existe rigidez en la cadera o en la columna torácica, la zona lumbar puede compensar absorbiendo más rotación de la deseable durante actividades como correr, lanzar, levantar peso o cambiar de dirección.
Cuándo aparece el problema: la combinación de factores mecánicos
El problema aparece especialmente cuando la rotación lumbar se combina con otros factores mecánicos. Diversos estudios biomecánicos han demostrado que la combinación de flexión, compresión y torsión incrementa significativamente el estrés sobre el disco intervertebral, aumentando el riesgo de microlesiones en el anillo fibroso. De forma similar, las articulaciones facetarias pueden irritarse ante movimientos repetitivos de extensión y rotación.
El dolor lumbar es multifactorial
Sin embargo, el dolor lumbar no depende únicamente de estructuras anatómicas. La fatiga muscular, la falta de acondicionamiento físico, el estrés psicológico, la falta de sueño y el miedo al movimiento también influyen en cómo una persona percibe y tolera determinadas cargas mecánicas. Actualmente se entiende el dolor lumbar como una condición multifactorial en la que intervienen factores físicos, neurológicos y psicológicos.
Además, investigaciones recientes han cuestionado la recomendación de mantener siempre la columna rígida. En muchas personas con dolor lumbar se observa una estrategia de movimiento excesivamente protectora, con rigidez aumentada y menor variabilidad motora, lo que también puede perpetuar los síntomas.
¿Qué dice la evidencia? Claves prácticas
En términos prácticos, girar la zona lumbar no es inherentemente dañino. Lo importante es mejorar la movilidad de caderas y columna torácica, desarrollar fuerza y control motor, y exponer progresivamente a la columna a movimientos rotacionales según la capacidad individual. La evidencia actual sugiere que una espalda adaptable y fuerte suele ser más importante que evitar movimientos específicos por miedo al dolor.
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